• EDGAR HIGUERA

Cárcel por violar aislamiento y municipios cerrados, así enfrenta Yucatán al coronavirus.

Las medidas en la entidad para reducir los contagios se han anticipado a las autoridades federales y han llegado a imponer sanciones a las personas.


Desde mediados de marzo, Yucatán se ha adelantado a las autoridades federales a tomar medidas para contener la propagación del coronavirus Covid-19 y ha implementado acciones desde filtros sanitarios en carreteras, limpieza de parques y hasta sanciones como multas y cárcel a pacientes diagnosticados que rompan el aislamiento.


Un día antes de que casi se duplicaran los casos confirmados de coronavirus en México, Yucatán decidió posponer la celebración del Tianguis Turístico de Mérida, que comenzaría el 22 de marzo.


Ese jueves, las autoridades federales y estatales anunciaron que para prevenir la propagación del virus y cuidar la salud de asistentes y organizadores, lo mejor era llevar el encuentro a septiembre. Ese jueves, México contaba 15 casos confirmados.


Al día siguiente, Yucatán confirmó su primer caso de coronavirus, una mujer que había entrado por Cancún, que venía de regreso de un viaje a España.


Mientras que la cifra nacional subió a 26 casos, 73% más que el día anterior. Al domingo 29 de marzo, la entidad registra 41 casos confirmados, aún sin defunciones. Dicha cifra corresponde con el 4.1% de los casos en el país (el estado alberga a cerca del 1.8% de mexicanos) y es prácticamente la misma que hay en su vecino, Quintana Roo.


Ese día, el gobierno de la entidad decidió implementar medidas drásticas para evitar los contagios; la primera fue instalar filtros sanitarios en las carreteras de ingreso al estado: Campeche, Cancún y Chetumal, donde se medía la temperatura a todos los pasajeros de automóviles.


A la par, en terminales de autobuses y el aeropuerto se realizaba el mismo procedimiento a todos los pasajeros a su arribo a la entidad.



Ese fin de semana además comenzó a restringirse la concentración masiva de personas en espacios públicos. El puente del 16 de marzo, decenas de familias trataron de pasar el día en playas como Progreso, Celestún y Chicxulub; sin embargo, las policías locales se encargaron de retirarlas y mandarlas de vuelta a casa: no eran vacaciones.


“Ahora quise rentar una casa en la playa para ir a pasar la cuarentena, pero el dueño me dijo que no estaban dejando pasar, que ahorita mejor no”, cuenta Eugenia, quien vive en Mérida.


Incluso, el ayuntamiento de Progreso, donde está la playa más cercana a Mérida, comenzó a utilizar un dron para vigilar las costas y a partir del lunes se cerrarán se suspenderá la navegación a embarcaciones turísticas.


Las medidas restrictivas siguieron: desde esa semana se suspendieron las clases en todo el estado mientras que para ese fin de semana, algunos municipios cerraron restringieron el acceso a sus localidades para los no residentes.


Aunado a ello, desde esa misma semana algunos municipios como Motul, Espita, Valladolid, Tizimín, Sisal y Celestún ya no permiten la entrada a visitantes que no residan en el lugar; y a los de comunidades aledañas  que acudan a pagar servicios o realizar compras se les da un acceso temporal y solo a una persona.



Conforme los casos confirmados de contagios aumentan, las autoridades locales también han crecido las medidas y el gasto para combatir la enfermedad. El jueves 26 de marzo, Vila declaró emergencia por la enfermedad con el fin de acceder al Fondo para la Atención de Emergencias y Desastres, que cuenta con 21 millones de pesos, mismos que se pueden utilizar, entre otras cosas, en promoción de medidas de contención de los contagios.


El domingo, luego del llamado de las autoridades federales a permanecer en casa, el mandatario estatal anunció que las personas que hayan sido diagnosticadas con coronavirus o que presenten síntomas, tendrán que permanecer en aislamiento, y en caso de estar en la calle, podrían ser sancionadas con hasta 3 años de cárcel y multas de hasta 86,800 pesos.


Negocios ‘enfermos’ por coronavirus

Si bien las medidas han buscado que la enfermedad se propague por el estado, su aplicación ha llevado a muchos comerciantes y proveedores de servicios a reducir drásticamente sus ventas o incluso a suspender operaciones temporalmente.


Vidal es dueño de un restaurante en el centro de Mérida, y desde la semana pasada, cuando empezó la primavera y también el cierre de muchos locales en el primer cuadro de la capital yucateca, sus ganancias se cayeron entre 95 y 98%, estima.


“Estamos aguantando lo que podemos, el gran problema es que en este negocio todo mundo vive al día”, lamenta.


Cuestionado el viernes 27 si planea cerrar pronto operaciones ante la baja demanda, su respuesta muestra algo de su desesperación: “yo creo que sí. No tengo fecha, estamos tomando decisión prácticamente al día”.


Las medidas de contención del coronavirus afectan además a los proveedores de los restauranteros, quienes han tenido que reducir sus ventas por la caída de la demanda de sus clientes.


Laura también opera un negocio de comida. Bueno, lo operaba hasta el fin de semana pasado cuando por instrucción oficial, la plaza donde se ubica su negocio cerró por la contingencia.


Por el tipo de comida, india, su público principal eran habitantes originarios de otros estados y extranjeros, quienes las últimas semanas han rehuido incluso al envió de comida.

“De todos, los extranjeros son los más apanicados. No quieren ni comida a domicilio”, comentó.


Fuente de Información: https://www.forbes.com.mx

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