• EDGAR HIGUERA

Lo que le pasa a tu cuerpo cuando dejas de comer pan.


Con el 2020 llega un nuevo comienzo, 366 días para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos, y para muchos nuestra meta principal es comer más sano.


Alimentarnos sanamente tiene un sinfín de beneficios para nuestra salud que van desde perder peso hasta reducir el riesgo de padecer ciertas enfermedades, e incluso mejorar el aspecto de nuestra piel. Sin embargo, un estudio realizado en la Universidad de Scranton descubrió que solo el 8% de las personas cumplen sus propósitos de año nuevo. La mayoría los dejan de lado después de solo 12 días de llevarlos a cabo.


Pero, si lo que buscamos es comer sanamente, ¿por qué no aguantamos más de 12 días haciéndolo?


Una posible explicación es que, en nuestro afán por ver resultados rápidos, a veces tomamos decisiones que pueden afectar nuestra salud en lugar de mejorarla.


Un ejemplo claro de esto son las dietas de moda. Keto, Paleo, Atkins… todas estas prometen cambios radicales en poco tiempo, pero para la mayoría de nosotros son programas verdaderamente insostenibles que no solo no darán los resultados que esperamos, sino que provocarán que abandonemos nuestro propósito de comer sano en menos tiempo.


La razón principal por la cual estas dietas fracasan es porque son muy restrictivas, y esto no se lleva bien con una vida sana y plena.


Uno de los alimentos que más comúnmente eliminan estas dietas es el pan, un pilar de la alimentación que no debemos dejar de consumir. Siendo realistas, ¿podrías pasar el resto de tu vida sin comer pan?


El pan está hecho a base de granos que nos aportan vitaminas, minerales y fibra, esenciales para el funcionamiento correcto de nuestro cuerpo y, en especial, de nuestro aparato digestivo.


Dejar de comer granos puede provocar estreñimiento, desnutrición y, en casos más extremos, anemia.


Además, muchas de estas dietas sustituyen los cereales por proteína y grasa, lo cual puede elevar el colesterol en la sangre y provocar problemas serios de salud.


Para realmente comer más sano debemos llevar una dieta balanceada que incluya, a partes iguales, leguminosas y alimentos de origen animal, frutas y verduras y cereales. ¡Nadie quiere vivir de ensaladas!


¡No te dejes llevar por las dietas de moda! Solo asegúrate de incluir en cada comida una porción de cada una de estas secciones en cantidades moderadas. Por ejemplo, un sándwich de jamón con lechuga y tomate acompañado de media manzana es el desayuno ideal para empezar tu día.


Si tu propósito de año nuevo es comer más sano, una dieta balanceada es la mejor forma de cumplirlo.


¡Que tu 2020 sea sano, pleno y feliz!


Fuente de Información: actitudfem.com

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