#Opinión “Censura, lópez y trom” SOLILOQUIO por José Luis Muñoz





Soliloquio



Censura, lópez y trom




Hace unos meses posteé en facebook un meme que dice: Si una voz opina que está lloviendo y otra dice que no, tu obligación como periodista no es darle difusión a ambas, tu obligación es abrir la pinshe ventana y verificar si llueve o no.


El periodismo tiene obligaciones fundamentales y una principal es con los hechos.


Otra, con los derechos de su audiencia.


Para discutir la interpretación de los hechos existen las páginas editoriales.


Para difundir falsedades están ciertas redes.


Viene al caso por el hecho sin precedente de que algunas cadenas de televisión sacaron del aire al presidente de los Estados Unidos cuando gritaba fraude sin presentar ninguna prueba.


También twitter le censuró sus mensajes advirtiendo que eran "deceptives", (engañosos, falsos).


Esta semana lópez se ha mostrado indignado con la censura aplicada a su amigazo trom.


Le dolió en carne propia.


Y ha dicho que le asombra que haya sucedido en Estados Unidos, "porque aquí ya estamos acostumbrados".


Según recuerdo, todos los medios de comunicación en México publicaron sus declaraciones cuando en el 2006 gritó "fraude", también sin presentar pruebas. Nunca fue ni ha sido lópez una víctima de la censura. Al contrario, siempre ha sido reacio a las entrevistas. Los medios mexicanos le han publicado generosamente sus mentiras y lo siguen haciendo diariamente.


Posiblemente en esto los medios mexicanos hayan cometido y sigan cometiendo una omisión en el respeto a los derechos de sus audiencias. No por publicar lo que dice, sino por no advertir clara y oportunamente a los lectores que están leyendo o escuchando mentiras.


Su crítica a las televisoras gringas sólo puede interpretarse como un intento más de estrechar su amor y semejanza con trom...


...y abonar en su terreno para la próxima vez que pierda una elección y grite ¡Fraude!


A eso se reduce lo relativo a lópez.


Lo verdaderamente interesante y novedoso está en el deber asumido por esos medios en los Estados Unidos. Podemos decir que decidieron arribar a un estadio superior de su obligación profesional:


Verificar a cabalidad.


Verificar es cotejar, constatar, comprobar.


Verificar siempre ha sido una premisa en el periodismo profesional, pero la ha venido riñendo y muchas veces siendo afectada por el principio de dar cabida a todas las voces.


Son cosas distintas.


Pero la confusión ha generado el conflicto Verdad vs. Pluralidad.


Ninguno de los dos debe perderse, pero tampoco el uno anular al otro.


Pluralidad significa la convivencia de ideas diversas y aún opuestas, pero nunca la cohabitación promiscua de la mentira usurpando el espacio de la verdad.


No me inclino al aplauso por quienes decidieron cortar abruptamente la transmisión y sofocar así las mentiras que vociferaba el amigazo trom. Pero me entusiasma sinceramente la decisión de los medios que optaron por explicarle con toda claridad al público que las acusaciones del Presidente de los Estados Unidos no se respaldaban en ninguna prueba.


No las hubo entonces como no las hay ahora.


Fue una decisión trascendente porque implicó asumir con valentía su obligación de decirle al público lo que a ellos les constaba.


Abrieron la ventana y corroboraron que no llovía.


Incluso la cadena Fox, siempre afín y apapachadora de trom desde que inició su primera campaña, dijo el martes 3 con todas sus letras que la acusación de fraude no tenía ningún respaldo.


No puedo asegurar que a su valentía nunca le temblaron las corvas. Posiblemente sí le temblaron, pero asumieron el compromiso y eso es de aplaudirles.


La discusión sobre la censura a menudo incluye la práctica de excluir varias ideas de la comunicación con el público. Por lo regular es una práctica de los dictadores. Pero también ha sido con enorme frecuencia política de medios del estado o de intereses particulares que pretenden imponer un telón entre los hechos o las ideas y el público.


Restringir la libertad de expresión viola los cimientos de la democracia, pero la exposición de material ofensivo al público también viola sus derechos, como los viola la difusión de mentiras, más cuando se dicen con clara intención perversa y dañina.


CBS dijo en su editorial que decidió sacar a trom del aire cuando temió que llamaría a la violencia.


¿Cómo se entendería en estos momentos que un presidente cualquiera se dirigiera a su nación afirmando que la pandemia es inofensiva como un simple resfrío y que las personas pueden reunirse, besarse y abrazarse?


Sin duda como una mentira criminal.


Los medios tendrían la obligación de desmentirlo de inmediato y dejar de transmitir la información falsa y peligrosa.


Las peligrosas mentiras difundidas por lópez en abril no se vieron tan grotescas como se verían ahora, porque entonces no teníamos oficialmente casi 100 mil muertos.


Hay hechos que se ven mucho mejor por el espejo retrovisor


La palabra censura está íntimamente ligada a la verificación. En la antigua Roma el censor tenía como misión contar a la población. De ahí viene la palabra censo, una verificación de la realidad poblacional.


Pero el censor romano también debía supervisar la moral de los ciudadanos. Una moral preestablecida por el estado, desde luego.


La "moral" de entonces como la de ahora está siempre ligada a valores. Y nadie puede negar que los medios deben sustentar su trabajo en valores y, mejor aun, en valores que hayan compartido clara y públicamente con sus audiencias.


La pornografía, por ejemplo, mundialmente se censura bajo esta justificación en medios abiertos. Los medios que se dedican a ella no le mienten ni sorprenden a su público.


Pero más allá, ¿Qué medio sería aquel que publicase avisos sobre prostitución infantil?. Seguramente uno que estaría prohibido y penado por la moral pública.


En otra esquina, un medio debe válidamente autocensurarse y no publicar material que pueda afectar la seguridad de comunidades o personas. Mucho material militar es obviamente censurado.


Los valores dan personalidad a los medios. Los hay "serios" y los hay "amarillistas". Los hay respetables y los hay vulgares.


Lo que hicieron las cadenas televisivas fue verificar, emitir su veredicto y censurar la mentira de trom en base a valores sociales como la verdad y la legalidad.


Veredicto es un vocablo cuya raíz etimológica son las palabras latinas «vere», verdad y «dictus», dicho o dictado, y en el uso contemporáneo significa "parecer, dictamen, juicio emitido reflexiva y autorizadamente".


Es tarea, en los medios de comunicación, de su consejo editorial sopesar y decidir en función de sus valores.


Paralelamente, se mantiene intacto el derecho de réplica para quienes consideren que han sido mal tratados, o maltratados, lo cual es otro valor que, además, enriquece el debate.


Diálogo y debate son otros valores en una sociedad democrática.


La mañanera de lópez es, sin duda, uno de los medios de comunicación más populares en México. Y es pagado por el Estado. Pero no es uno que se imponga la verificación como un valor. Un ejemplo caricaturescamente ilustrativo es el de la presentación del supuesto "compló" denominado "Boa", Bloque Opositor Amplio. Una "noticia" sin el más mínimo sustento, inventada en el seno del gobierno y posiblemente en el mismo Palacio Nacional, y presentada como una exclusiva investigación de "algún amigo".


También se caracteriza la mañanera por carecer, en lo absoluto, del derecho de Réplica. Es un medio que deja en la indefensión a los protagonistas de sus "noticias". No hay espacio en ella para las personas físicas y morales que ahí se mencionan, se acusan y se califican.


¿Podría acaso el conductor de las mañaneras manejar el programa con teléfono abierto, o con cartas del público que se leyeran sin censura?


¿Cómo calificaría usted a un medio de comunicación que en 250 días de pandemia le haya dicho 167 veces que ya vamos saliendo?


No es la de los medios tarea simple.


Digo que fue valiente la actitud de las televisoras porque corrieron el riesgo de hacerse de la enemistad, en este caso de los seguidores de trom, que no son pocos ni se distinguen por la tolerancia.


Perder público no es algo que guste a los medios. Quizá por eso muchos se abstienen de señalar diariamente con todas sus letras las mentiras de lópez. A muchos tampoco les agrada enfrentarse con el poder político. Por eso quien pone encima sus valores merece el aplauso.


La era de la post-verdad y de las fake news obliga a los medios modernos no sólo a regirse por la verdad sino también, más que nunca, a combatir la mentira.


*El próximo lunes no habrá Soliloquio.

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