#Opinión "Juicio al Sistema de Justicia" SOLILOQUIO por José Luis Muñoz.


Soliloquio

Juicio al Sistema de Justicia




Este fin de semana vi la película Las Tres Muertes de Marisela. Además de una excelente edición, me pareció llena de enseñanzas. Tres destacadas: no temer enfrentar a los hijos para sacarlos de relaciones tóxicas que ponen en peligro sus vidas, con mucha mayor razón si son menores; la importancia de reaccionar como país ante los feminicidios y la oportunidad de reflexionar sobre el Sistema Acusatorio de Justicia Penal.


Me enfocaré en la tercera.


Su principal importancia radica en que es el sistema de impartición de justicia penal vigente en nuestro país. En los estados de Chihuahua y Oaxaca, los pioneros, su implementación se inauguró en 2007. Actualmente ya opera en todos los estados del país.


Este Sistema Acusatorio vino a dar al traste con el anterior Sistema Inquisitorio, de herencia española, que presume culpables a los acusados mientras no demuestren lo contrario.


Si está usted pensando en los métodos de La Inquisición, está en lo correcto. Ese es el origen del antiguo sistema que operó por siglos en la Nueva España y en el México independiente.


Recordemos que La Inquisición tenía como meta arrancar la confesión de los acusados y todos sabemos que lo lograba mediante la tortura, valiéndose de la crueldad, del dolor y el miedo a sufrir más.


La Inquisición buscaba sobre todo la confesión porque en su concepto el autor de un delito no sólo ofendía a la sociedad, sino principalmente a Dios, y la confesión significaba ante todo un acto de contrición y arrepentimiento, que llevaba a la expiación.


Aun después de la abolición de la Inquisición en la Nueva España el 10 de junio de 1820, el sistema inquisitorio siguió aplicándose en nuestro país por las cortes civiles, seguramente reduciendo la crueldad aplicada por la iglesia, pero bajo los mismos principios fundamentales en los que la confesión era La Reina de las Pruebas.


Fue lo que "institucionalizó" la tortura, aun cuando dejó de ser legal, pero igualmente cotidiana.


Una diferencia diametral es que en el Sistema Acusatorio

reina la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario. Es uno de sus elementos sustanciales, un pilar fundamental.


Y otro sumamente importante es que la confesión dejó de ser la Prueba Reina. Pasó a segundo o tercer plano para dar paso a la Nueva Reina: La Prueba Indiciaria.


Para mejor entendimiento en términos populares se le conoce como "la prueba del rompecabezas", es decir un conjunto de elementos en el que cada una de las piezas encajan completamente para que un hecho desconocido pueda contar con los suficientes indicios para darlo por conocido.


Es decir, para dar por resuelto un caso.


En 2007 un limitado grupo de jueces chihuahuenses y oaxaqueños comenzó a recibir capacitación para aplicar el nuevo sistema, principalmente de maestros chilenos, que fueron sus adalides.


Los gobiernos de Chihuahua y de los otros estados han recibido y seguirán recibiendo fondos internacionales, principalmente de la USAID para reforzar el sistema acusatorio.


Era en 2007 gobernador de Chihuahua José Reyes Baeza, mediocre como abogado, que nunca litigó, y que cometió un error garrafal: nombrar a Patricia González como cabeza del proyecto de implementar en el estado el nuevo sistema, una procuradora recordada hasta hoy por su fama de corrupta y ligada a grupos delincuenciales, tanto ella como personas de su familia.


Fueron ellos, Baeza, González y el general Felipe de Jesús Espitia Hernández, entonces comandante de la V zona militar, quienes sumieron a Chihuahua en la más sangrienta época de asesinatos que haya vivido Chihuahua desde los tiempos de la Revolución. Los promedios en su época eran de 30 asesinatos diarios. Se decía que habían realizado compromisos de proteger a dos cárteles al mismo tiempo. Pero ese es tema de otra columna.


El caso es que en ese contexto se dio el terrible caso del asesinato de Rubí, la hija de Marisela de sólo 17 años de edad, a manos de su pareja, Sergio Rafael Berraza.


Sin duda, quienes han visto la película en su inmensa mayoría se quedan con la convicción de que los juzgadores no hicieron justicia, sino todo lo contrario al absolver en primera instancia al asesino y liberarlo.


El asesinato de Rubí fue noticia relativamente destacada en los medios chihuahuenses, como lo fueron los asesinatos de otras muchas otras jovencitas que se agregaron al horrendo episodio de Las Muertas de Juárez.

Pero adquirió su caso mucha mayor relevancia con la incansable lucha de su madre, convencida de quién había asesinado a su hija. No contaré aquí la historia porque es ampliamente conocida y porque para eso está la película en Netflix.


El documental nos muestra cómo Marisela dio con el paradero del asesino y con enormes dificultades lo llevó a juicio, cuando las autoridades obligadas no le prestaban un mínimo de atención.


Se destaca en la película un hecho de enorme trascendencia: Marisela siempre careció del apoyo y el interés del Ministerio Público, llámese la procuradora González, tanto para realizar las pesquisas como para integrar una sólida carpeta de investigación.


Lo mismo del fiscal del gobierno de César Duarte, Carlos Manuel Salas.


La película destaca que fue Barraza, el asesino, quien aportó información clave para encontrar "los restos" de Rubí, pero no es contundente en informarnos que dichos "restos" eran apenas un hueso. Lo dice el hermano de Rubí e hijo de Marisela en la película, pero es una mención tan breve que bien puede pasar desapercibida para el público.


También nos muestra que hubo personas que fueron testigos de que Barraza pidió ayuda para deshacerse del cuerpo de su víctima y algo que la opinión pública siente de peso determinante: que haya pedido en el tribunal "una disculpa" a Marisela "por lo que hice".


Sin duda son estos elementos "piezas" importantes del rompecabezas.


Sin embargo, los tres jueces no consideraron la disculpa como una confesión, porque ciertamente no lo fue.


Y cuando dice "por lo que hice", no precisa a qué se refiere y el Ministerio Público no fue acucioso en precisarlo.


Adicionalmente, al rompecabezas le faltaron por igual otras piezas.

No se sabe cómo murió Rubí. Nunca se pudo hacer una reconstrucción de los hechos porque nunca se tuvo la información básica y porque seguramente el asesino fue los suficientemente diligente y tuvo el suficiente tiempo disponible para borrar las pruebas.


Tampoco se sabe de que murió porque fue imposible concluirlo en términos de una experticia antropológica o de una autopsia, pues no hubo "restos" suficientes para ello.


Recordemos que en la película Marisela sigue buscando patética e infructuosamente más huesos luego de encontrar el primero y único.


Consecuentemente, una pregunta clave es:


¿Fallaron los jueces?


Ciertamente, nunca tuvieron todas las piezas del rompecabezas para llevar al terreno de lo "conocido" los hechos en los que murió Rubí.


El ministerio público, la parte acusadora, nunca reunió los requisitos de circunstancias de modo , tiempo y lugar, indispensables para armar el rompecabezas.


También vimos ya que Barraza no confesó el homicidio, pero aun cuando lo hubiera hecho, la confesión ya no es prueba suficiente.


Hubiese sido diferente si hubiera relatado cómo, dónde, por qué...


El sistema acusatorio no considera como prueba bastante que un acusado se auto-inculpe porque la historia de tortura que ha vivido nuestro país fue suficiente para que dejara de ser elemento determinante para probar la culpabilidad de una persona.


Algo innegable es que el juicio sobre el asesinato de Rubí no sólo enjuició al asesino, sino también al entonces Nuevo Sistema de Justicia Penal.


La sociedad lo juzgó y lo reprobó.


El caso trascendió las fronteras de Chihuahua y podríamos decir que aún no se recupera en el país en términos de credibilidad.


¿Es una falla del sistema?


Lo cierto es que en cualquier sistema la escasez de elementos probatorios tiene o debe tener el mismo efecto.


Algo extraño es que quienes han visto la película o recuerdan la historia casi en automático voltean a ver a los jueces al sentirse insatisfechos y frustrados con su veredicto y prácticamente nadie ve al Ministerio Público, que es el obligado de probar los hechos.


Recordemos que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos condenó la actuación de la Fiscalía del Estado de Chihuahua.


¿Fue una falla del Ministerio Público?


Suena más lógico, pero es indispensable decir que mientras no se le inviertan recursos a la capacitación policiaca y de los peritos, a la investigación científica, no es mucho lo que se puede esperar.


Es obvio que siguen imperando la tortura, y lo malos tratos de parte de los agentes para sustentar un caso.


Y que seguiremos viendo las falsedades en los informes policiacos homologados, para justificar detenciones.


Algunos verdaderamente ridículos.


Por ejemplo cuando recurren a la trillada mentira de que "fue detenido por estar mixionando en la vía pública".


De ser ciertos, Ciudad Juárez estaría más orinada por humanos que por los perros.


Y no se ve una solución en el horizonte actual puesto que el gobierno de lópez acaba de cancelar recursos para que los estados capaciten mejor a sus cuerpos policíacos.


No habrá un centavo en el presupuesto de 2021 para hacerlo.


Toda modificación legal, si no lleva una bolsa suficiente de recursos no va a dar resultados y estará condenada a quedar en el papel.


Algo innegable y muy destacado en el caso de Rubí y Marisela fue la enorme expectativa pública acompañada de la lógica presión mediática. Verdaderamente sobresaliente.


Y un hecho relevante fue la publicidad, entendida ésta como el hecho de que la sociedad, gracias al entonces nuevo sistema penal, se dio cuenta de cómo juzgan los jueces en la nueva modalidad, y las responsabilidades que estan asumiendo, aunque sin ahondar en la precisión de los detalles, pero de cara la sociedad. No lo hicieron en lo oscurito ni siguiendo línea política.


Si lo que hicieron fue una estupidez, fue una estupidez auténtica, sumamente honesta, prístina.


Expusieron en entrevistas locales y nacionales sus razones. Sobre todo una: su obligación de ceñirse a lo que marca la ley.


Otra cosa fue la resolución emitida por el Tribunal de Casación, o lo que hoy se llama Sala de Apelación. En esa instancia declararon a Barraza culpable y a estas alturas nadie duda que fue así por la presión política y mediática que envolvió al caso.


El 7 de octubre de 2012, se obsequió la orden de aprehensión en su contra, apenas un mes antes de que fuera asesinado en sus andanzas con los Zetas y más de dos años después de que Marisela fuera asesinada a las puertas del Palacio de Gobierno. Un gobierno, el de César Duarte, que a pesar del peligro evidente en que se encontraba Marisela no le brindó protección.


No tuvo Marisela un sólo escolta que la protegiera.


Ella se los advirtió:


Declaró a los periodistas: "Si me va a venir este hombre a asesinar, que me venga a matar aquí, para vergüenza del Gobierno”.


Ayer el Fiscal General del Estado de Chihuahua declaró a El Diario que el expediente del asesinato de Marisela “no ha tenido un cierre formal”.


Los jueces de primera instancia, Rafael Baudib Jurado, Catalina Ochoa Contreras y Netzahualcóyotl Zúñiga Vázquez, debieron presentar sus renuncias por así convenir al gobierno de César Duarte. Pero el fiscal siguió en su cargo.


Desde 2008, y ahora determinantemente como consecuencia de la exhibición de la película, el caso de Rubí y Marisela es un símbolo de los feminicidios en México.


Las estadísticas refieren que diariamente se cometen 10 feminicidios en el país, lo que significa que el caso de Rubí se repite cada 2 horas y media.


El 97 por ciento quedan impunes.


"Ha de haber casos de mujeres extraordinarias que han llegado a lugares extraordinarios para conseguir justicia. Nosotros nos enfocamos en uno, en este, para ponerle cara a todos los demás”, explicó el director del documental, Carlos Pérez Osorio, al diario El País.


Es un tema que lópez ha desdeñado abiertamente y, más aún, se resiste a reconocer que existe.

Su gobierno no ha ni siquiera elaborado un plan en el papel para intentar abatir los feminicidios.

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